Comienzo de la espera
Comienzo de la espera
A Silvia,la machi y Atodono quienes se atreven a lo imposible
el único camino que vale la pena
El genio había aguardado mil años dentro de la botella. Sobre la arena
del fondo del mar, había aprendido las costumbres de los caracoles,
babosas, pejes, pulpos y medusas. Se sabía de memoria el lento discurrir de los ahogados y la futilidad de joyas y cañones. En el basurero de una playa del norte donde había ido a parar arrastrado por la red de un pobre pescador de lunas, comprobó que los hombres se repetían. Verdad era que la escoria
química resultaba más apestosa que las miasmas de la fiebre amarilla.
Pero tanto en los efluvios de las pestes como de la basura, había encontrado
el mismo tufo de la codicia. Cosas no muy diferentes podía recordar
de otros menesterosos paisajes por los que había transitado en su botella.
Había sido reducido por violar los generosos presupuestos de los de
su especie. Había causado estragos a quienes en justicia debía dar bienestar
y los más antiguos genios, habían dispuesto la prisión ominosa. Muchos años habrían de pasar, predijeron, antes de que un alma piadosa le ofrecería libertad.
Ningún dolor tan devastador como la espera de un genio perverso en estrechez. Sin embargo, después de los maldicientes años iniciales, el genio
aprendió la quietud y se llenó de sabiduría y se cargó de poder. Poco a poco consiguió un poder tan grande como el mundo y supo que era capaz de mover montañas, doblegar el curso del tiempo, cambiar el destino
de los hombres.
En ese punto el genio comprendió que podía, si así lo quisiera, romper en mil pedazos la prisión. Pero no lo hizo. Se pasaba los días sin hacer nada, feliz e indiferente.
Fue en ese trance cuando lo conocí. Llevado por la generosidad y la avidez
traté de liberarlo. Pero el genio con gestos imperiosos y una voz que
traspasaba los cristales, me imploró que lo dejara en paz. Lo dejé en prisión y en un atardecer de anchurosos colores, arrojé de nuevo la botella al mar.
Gustavo Consuegra Solórzano
Helsinki de 1998
Comentario (3 comentarios)
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Muchas gracias por inscribirte en nuestra red y bienvenido, tienes estas páginas a tu disposición.
Te agradezco mucho también tu mensaje; confío en que venga la gente al acto de la presentación de los libros y que resulte entretenido...
Un abrazo desde Madrid,
Te felicito por tu trayectoria y confío que al estar cesante, escribirás, verdad que sí?
Yo recien voy a recomenzar despues de casi 25 años y ya tengo 63...pero ganas no me faltan y en cuánto arregle algunas cosas, tomaré el lápiz, timidamente...